Mi cara y la de las chicas se transformaron, no sabía que hacer ni que decir, es más, no reaccionaba. Mis manos sudaban, mi corazón en cualquier momento salía de mi pecho. Mi respiración estaba agitada, como si hubiera corrido una maratón de 50 kilómetros. Muchas cosas pasaron por mi mente en tan solo segundos.
Rápidamente cerré la notebook. Fue lo primero que me salió. Habré quedado como una tarada o no, pero fue la única reacción que tuve y que se me ocurrió en el momento.
Me tiré hacia atrás, dejando caer mi cabeza sobre la almohada. Miles de preguntas pasaban por mi mente, en cualquier momento estallaba. Puse mis manos sobre mi cara.
Al oír su voz, despertó en mi una pasión que se estaba apagando de a poco al extrañarlo, despertó sentimientos que solo él lo hacía y que hace cinco años no estaban en mi cuerpo. Me di cuenta que lo necesitaba más de lo que yo pensaba, lo extraño. Extraño sentir sus cálidos labios posados sobre los míos fundiéndose en uno de esos besos que solo él sabe dar, extraño sus brazos en los que me sentía protegida. Lo extraño y no me queda otra más que aceptarlo.
Miraba al techo, sola, en un silencio profundo. Estaba sola junto a mis sentimientos y a mis preguntas. Ese silencio fue interrumpido por la voz de alguien al otro lado de la puerta blanca de mi habitación, era mi madre.
Alejandra: Pau, ya esta la cena.
Paula: Ya bajo.
Me acomodé un poco la ropa y el pelo y bajé. Ya estaban sentados los dos.
Paula: Como extrañaba comer en familia -Dije mientras me sentaba en mi lugar, el de siempre-
Alejandra: Hija, estas pálida. ¿Te pasa algo? -¡Mierda!-
Miguel: Es verdad, tenes la cara como si hubieras visto un fantasma.
Paula: No pasa nada, de enserio.
Miguel: ¿Segura?.
Paula: Muy segura -Mientras me llevaba a la boca un trozo de milanesa-
(Cuenta Pedro)
Estaba buscando a Zaira por toda la casa ya que había llegado temprano del encuentro que tenía con Hernán y quería saber si encargábamos al delivery o que, ya que mi panza rugía del hambre.
El último lugar que quedaba en buscar era su cuarto y ¡eureca! estaba ahí. La puerta estaba abierta y pude sentir su voz que hablaba con otras personas, esas personas eran Liz y ¿Paula?. Esa voz tan angelical no me la confundía ni aunque pasen diez mil años, era Paula, la mujer de mi vida, la que roba todos mis sueños. Esa voz que tato espere escuchar por cinco años estaba acá, conmigo, bueno no estaba conmigo pero si en el país. Esa voz, amo ese tono de voz que tiene. La amo a ella.
Pedro: ¡Zaira! -Grité mientras entraba a su cuarto, apropósito.
La cara de esta cambio completamente y hubo un silencio.
Zaira: ¿Sos tarado o te haces? -Se paró de la cama-
Pedro: ¿Qué hice? -Dije haciéndome el distraído-
Zaira: No te hagas porque te conozco Pedro Alfonso, ¿escuchaste la conversación?
Pedro: ¿Está acá? -Zaira se quedó en silencio- ¡Contesta!
Zaira: Em, si esta aca -En mi cara se dibujo una sonrisa- Borrate esa sonrisa porque no te quiere ver ni en figurita
Pedro: ¿No le contaste?
Zaira: Sabes muy bien que vos tenes que ser el que le cuente, no yo ni Liz ni nadie.
Pedro: ¿Esta furiosa, no?
Zaira: Los dos la conocemos bien a la Pocha, sabemos como es.
Pedro y Zaira: Esta más que furiosa -Los dos reímos por nuestra sincronización-
Pedro: La tengo que ver, ¡YA!
Zaira: ¿Eh? No, no, no, no -Dijo rápido- Escuchame bien, a mi me mata si sabe que te avise, me mata -Remarcó el 'me mata'-
Pedro: Ok, no voy a hacer eso. -Hice una pausa- Pero ya se lo que voy a hacer -Salí de la habitación de mi hermana rumbo a la mía-
Zaira: ¿Qué vas a hacer? -Me estaba siguiendo-
CONTINUARA...
Espero que le guste el cap! Si quieren que les pase el link cada vez que suba, avisenmen en twitter (@MiikaFanPChaves)La novela se alimenta de comentarios, asi que deja tu huellita aca abajo ↓↓↓ y si queres dejame una pregunta en el cuadro del ask →→→:) Graaaaaaaacias!
ayyy que se encuentren de una vez y pepe le cuente lo que en verdad sucedió...
ResponderEliminarayyy quieor saber que tiene pensado pepe !!!!!! sbui mass
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